💥 Cuando las emociones explotan: RABIETAS desde la disciplina positiva
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- hace 10 horas
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Hay momentos en la crianza que llegan sin avisar: un “no” que se convierte en llanto, un enfado enorme por algo que desde fuera parece pequeño, una emoción que crece tan rápido que lo ocupa todo, como una explosión.
Las rabietas forman parte del desarrollo sano de cada peque. Y aunque lo sepamos, cuando ocurren pueden resultar intensas, cansadas y a veces incluso desbordantes para quienes les acompañamos.
Desde la disciplina positiva no buscamos que las rabietas desaparezcan, sería contraproducente. Buscamos entender qué hay detrás y acompañarlas de una forma que cuide el vínculo y ayude a desarrollar habilidades emocionales.
Porque una rabieta no es un problema que resolver: es una emoción intensa que necesita ser acompañada para gestionarse.
🧠 Qué pasa en el cerebro durante una rabieta
Cuando una criatura tiene una rabieta, su cerebro emocional está completamente activado.
La amígdala —la parte encargada de detectar amenazas y activar respuestas intensas— toma el control. En ese momento, la corteza prefrontal, que es la parte que ayuda a pensar, razonar y regularse, todavía está en desarrollo.
Esto significa que en plena rabieta:
no pueden escuchar razonamientos
no pueden “calmarse si quieren”
no están manipulando ni intentando desafiar
Están desbordados.
Por eso, cuando intentamos explicar, corregir o exigir control en ese momento, suele funcionar poco o nada. El cerebro necesita primero seguridad y regulación, y después vendrá el aprendizaje.
🌱 La mirada de la disciplina positiva
La disciplina positiva nos invita a cambiar la pregunta.
En lugar de preguntarnos: “¿cómo hago para que deje de llorar?”, podemos preguntarnos: “¿qué está necesitando ahora?”.
A veces será cercanía. Otras veces espacio. Otras simplemente una persona adulta que sostenga la situación con calma.
No significa permitir cualquier conducta. Significa acompañar la emoción mientras sostenemos el límite.
Por ejemplo:
“Entiendo que estés muy enfadado porque querías seguir jugando. Y ahora es hora de irnos a casa porque es tarde.”
La emoción es válida. El límite sigue presente.
✨ Qué puede ayudar en esos momentos
Cuando las emociones están y se sienten muy intensas, algunas pequeñas acciones pueden marcar la diferencia:
🔸 Bajar nuestro propio ritmo
Hablar más despacio, agacharnos a su altura, respirar antes de intervenir.
🔸 Usar pocas palabras
En plena rabieta el cerebro no procesa explicaciones largas. A veces basta con: “Estoy aquí.” “Veo que estás muy enfadado.”
🔸 Nombrar la emoción
Poner palabras a lo que sienten ayuda a que poco a poco aprendan a identificarlo.
“Querías seguir jugando y te da mucha rabia tener que parar.”
🔸 Sostener el límite con calma
Acompañar no significa retirar el límite.
“No voy a dejar que pegues. Estoy aquí para ayudarte.”
🔸 Ofrecer presencia
Algunas criaturas buscan abrazo, otras prefieren espacio. Podemos preguntar: “¿Quieres que me quede contigo?”
🧩 Algunas situaciones muy comunes (y cómo acompañarlas)
Porque las rabietas suelen aparecer en momentos bastante previsibles.
Cuando hay que irse del parque
“Veo que te cuesta irte. Es difícil parar cuando te lo estás pasando bien. Vamos a despedirnos del tobogán y nos vamos.”
Cuando algo no sale como esperan
“Querías que la torre quedara más alta y se cayó. Da mucha rabia cuando algo no sale como imaginábamos.”
Cuando están muy cansadas
A veces no hace falta explicar mucho. Solo estar cerca, bajar estímulos y acompañar el llanto mientras se regulan.
Cuando piden algo que no vamos a permitir
“Entiendo que quieras otro caramelo. Hoy ya comimos uno. Sé que te enfada.”
No quitamos la emoción. Pero el límite sigue.
🌷 Y para ti, que acompañas
Las rabietas también nos remueven a las personas adultas.
A veces porque estamos cansadas. Otras porque tenemos prisa. O porque nos enseñaron que llorar, gritar o enfadarse estaba mal.
Si alguna vez pierdes la paciencia, no significa que estés fallando. Significa que eres humana y que estás aprendiendo también.
La crianza respetuosa no consiste en hacerlo perfecto, sino en volver a intentarlo, reparar cuando haga falta y seguir aprendiendo juntos y juntas.
Un simple:
“Antes me enfadé mucho. Lo siento.” también enseña muchísimo.
🌾 Un recordatorio suave
Las rabietas no duran para siempre. Son parte del camino en el que los niños y niñas aprenden a entender sus emociones y a regularlas.
Y lo que más les ayuda en ese proceso no es la perfección, sino saber que hay alguien a su lado que puede sostener el momento con calma y presencia.
💬 ¿Cómo vivís las rabietas en casa? ¿Qué os ayuda en esos momentos intensos? Os leemos con cariño. 🌻





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