💛Cuando no llegamos (y también es Disciplina Positiva)
- Mi Rincón Favorito
- 23 feb
- 3 Min. de lectura

Es lunes. Y el lunes pasado no hubo blog.
Y no pasa ni pasó nada.
Pero dentro de mí sí pasaron cosas.
Una vocecita que decía: “Deberías haber llegado.” Otra que susurraba: “No es tan difícil, solo era organizarse mejor. ”Y esa sensación conocida de culpa que aparece cuando no cumplimos con lo que habíamos previsto.
La disciplina positiva habla mucho de acompañar a la infancia con amabilidad y firmeza. Pero a veces olvidamos que también necesitamos aplicarla hacia dentro. Porque educar desde el respeto incluye respetarnos también a nosotras y nosotros cuando no llegamos.
Hoy el blog va de esto.
🧠 Lo que pasa en el cerebro cuando sentimos culpa
La culpa no es solo una emoción “mental”. Es una experiencia corporal y neurológica.
Cuando sentimos que no hemos cumplido, el cerebro puede activar la misma red que se enciende ante una amenaza: la amígdala interpreta que hemos fallado al grupo, que hemos decepcionado, que estamos en riesgo de perder pertenencia.
Y la pertenencia es una necesidad básica.
Por eso la culpa pesa tanto. No habla solo de tareas pendientes, habla de miedo a no ser suficientes para uno mismo o para los demás.
En crianza esto aparece mucho: cuando gritamos y no queríamos, cuando no jugamos lo que habíamos prometido, cuando no llegamos a todo, cuando el blog no se publica el lunes.
El sistema nervioso se activa. Nos tensamos. Nos exigimos más. Intentamos compensar.
Pero la autorregulación no nace de la autoexigencia constante. Nace del autocuidado.
🌱 Priorizar también es educar
La semana pasada no hubo blog. Porque hubo otras cosas. Porque el cuerpo estaba cansado. Porque la vida estaba pasando.
Y priorizar no es descuidar. Es elegir.
En disciplina positiva hablamos mucho de enseñar habilidades para la vida. Una de ellas es saber parar. Otra es distinguir lo urgente de lo importante. Otra es aceptar que no podemos con todo al mismo tiempo.
Cuando una persona adulta prioriza su descanso, su energía o su salud mental, está modelando algo muy potente: los límites también se aplican hacia dentro.
No llegar a todo no nos hace menos responsables. Nos hace humanas.
✨ La disciplina positiva también es esto
A veces pensamos que la disciplina positiva es solo cómo hablamos a nuestros hijos e hijas. Pero también es cómo nos hablamos a nosotras.
¿Nos gritamos por dentro?
¿Nos castigamos con pensamientos duros?
¿Nos exigimos perfección?
O, en cambio, podemos decirnos: “Esta semana no llegué. Y está bien.” “Necesitaba priorizar otras cosas.” “Lo retomo cuando pueda."
La amabilidad y la firmeza empiezan por dentro, en casa.
Amabilidad: comprender nuestras circunstancias reales.
Firmeza: seguir comprometidas con lo que nos importa, sin castigarnos.
🌷 Y para ti, que acompañas
Quizá tú también sientes que no llegas a todo.
Que hay días en los que el tupper no es perfecto, la casa no está como quisieras, la paciencia se agota antes de la tarde y las tareas se acumulan.
No es falta de compromiso. Es límite humano.
Educar desde el respeto no significa hacerlo todo bien. Significa revisar, ajustar y seguir. Significa reparar cuando hace falta y descansar cuando el cuerpo lo pide.
Tu valor no depende de una lista tachada. Tu crianza no se mide por una semana más caótica. Tu presencia sigue siendo suficiente.
🌾 Un recordatorio suave
No pasa nada si un lunes no hay blog.
No pasa nada si un día no llegas.
Lo importante no es la perfección del calendario, sino la coherencia con tus valores y el cuidado del vínculo, también contigo.
La disciplina positiva nos recuerda que aprender no es hacerlo perfecto. Es crecer.
Y crecer incluye equivocarse, parar, reajustar… y volver.
💬 ¿Te cuesta también cuando sientes que no llegas? Os leemos con cariño. 🌻





Comentarios