🌻 El final del verano: un entrenamiento emocional
- Mi Rincón Favorito
- 25 ago 2025
- 2 Min. de lectura

El final del verano no es solo el cierre de una estación emocionante: es un entrenamiento emocional natural. Cada año, niñas y niños atraviesan este cambio, y cada año su cerebro se ejercita en habilidades esenciales: flexibilidad, tolerancia a la frustración, adaptación y confianza.
Y aquí viene lo bonito: la manera en que les acompañamos en esta transición les ayuda a construir circuitos neurológicos que luego usarán toda la vida cuando enfrenten cambios en su vida adulta (mudanzas, trabajos nuevos, rupturas, pérdidas…).
🧠 ¿Qué ocurre en el cerebro infantil?
En la infancia, la corteza prefrontal —la parte del cerebro que regula los impulsos, organiza y planifica— todavía está en desarrollo. Por eso, los cambios de ritmo y rutina pueden sentirse enormes, casi inabordables.
Cuando algo termina (el verano) y empieza algo nuevo (el cole, las rutinas), los niños y niñas pasan por un pequeño “duelo”. El cerebro activa la amígdala, que dispara emociones intensas: rabietas, tristeza, resistencia. Éstas son difícilmente controlables.
Nuestra función como adultos no es evitar ese proceso, sino prestar calma y ofrecer seguridad mientras su sistema nervioso se reorganiza.
🌱 Cómo acompañar este cambio desde la Disciplina Positiva
Aquí es donde la Disciplina Positiva nos recuerda que acompañar no es imponer ni sobreproteger, sino estar presentes con amabilidad y firmeza.
Algunas ideas prácticas:
🔸 Dar lenguaje a lo que ocurre: “Cuando algo cambia, a veces da miedo o tristeza. Eso es normal.” Poner palabras ayuda a integrar la experiencia.
🔸 Ofrecer pequeñas decisiones: “¿Prefieres preparar la mochila hoy o mañana?” Decidir en lo pequeño da sensación de control en medio de un cambio mayor.
🔸Rituales de cierre y apertura: El cerebro infantil necesita símbolos. Un picnic para despedir el verano, o un desayuno especial el primer día de cole, les ayuda a marcar el paso emocional de una etapa a otra.
🔸Validar y alentar: “No pasa nada si te cuesta volver, confío en que poco a poco lo conseguirás.” El aliento no quita la dificultad, pero ofrece confianza.
🪞 Y para ti, que acompañas
También tú estás atravesando un gran cambio, aunque tengas más práctica y experiencia de vida. El final del verano significa reorganizarte, volver a gestionar tiempos y exigencias.
Recuerda: acompañar no es tener todas las respuestas, es estar disponible.
🌷 Puedes reconocer: “A mí también me cuesta, pero aquí estoy contigo.”
🌷 Puedes sostener, incluso sin palabras, solo con tu presencia.
🌷Y también puedes darte permiso: no tienes que hacerlo perfecto para que tu peque aprenda, basta con volver una y otra vez a la conexión.
✨ Un recordatorio suave
El final del verano no es un obstáculo que superar, sino una oportunidad de crecimiento compartido. Cada resistencia, cada lágrima, cada conversación es parte de ese entrenamiento emocional que tus hijos e hijas están construyendo contigo como guía.
No necesitan un verano eterno, necesitan saber que aunque las estaciones cambien… tú sigues ahí.
💬 ¿Cómo estáis viviendo en casa este cierre de verano?¿Os cuesta volver a la rutina o lo sentís como un alivio? Os leemos con cariño 🌻





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