🌱 Cuando lo que esperamos no coincide con lo que pueden
- Mi Rincón Favorito
- 15 dic 2025
- 2 Min. de lectura

Hay épocas del año en las que parece que todo debería encajar un poco mejor: el curso ya está avanzado, las rutinas están claras, “ya saben cómo funciona”. Y, sin embargo, en muchas casas ocurre justo lo contrario: más enfados, más cansancio, menos colaboración, más “no puedo”, “no quiero”, “me cuesta”.
Y entonces aparece la sensación de desajuste. ¿No deberían estar ya adaptados?¿Por qué ahora cuesta tanto?
Desde la Disciplina Positiva, este momento no se mira como un fallo, sino como una invitación a revisar algo clave: nuestras expectativas.
🧠 Expectativas adultas vs realidad infantil
Las personas adultas solemos construir nuestras expectativas desde la lógica, la experiencia y la necesidad de que las cosas funcionen: que estudien con constancia, que colaboren, que regulen mejor sus emociones, que “ya entiendan”.
Pero el desarrollo infantil no es lineal ni predecible.
El cerebro de niños y niñas sigue en construcción, especialmente la corteza prefrontal, encargada de la autorregulación, la planificación y el control de impulsos.
Esto significa que:
pueden hacerlo un día… y al siguiente no
pueden parecer muy capaces en algo y desbordarse en otro
el cansancio, los cambios y la presión afectan mucho más de lo que vemos
Cuando las expectativas adultas van por delante del desarrollo real, aparece la frustración: en ellos y en nosotros.
🌱 La mirada de la disciplina positiva
La Disciplina Positiva nos invita a ajustar el foco: no preguntarnos qué deberían poder, sino qué necesitan ahora para poder.
No se trata de bajar expectativas por resignación, sino de hacerlas realistas y acompañadas. Esto implica:
ver el comportamiento como comunicación
entender que muchas conductas no son falta de límites, sino exceso de demanda
combinar amabilidad y firmeza: comprender sin dejar de sostener
Cuando ajustamos expectativas, bajan las luchas de poder y sube la conexión.
✨ Señales de que quizá toca revisar expectativas
aparece más irritabilidad sin causa “aparente”
cuesta más colaborar en tareas que antes hacían
hay regresiones (sueño, autonomía, emociones)
todo parece costar el doble
No es que algo vaya mal. Es que el sistema está pidiendo un reajuste.
🌷Pequeños ajustes que ayudan mucho
simplificar lo que no es urgente
dividir tareas en pasos más pequeños
ofrecer ayuda antes de que el desborde llegue
cambiar el “ya deberías” por “vamos paso a paso”
priorizar la relación por encima del resultado
Acompañar no es exigir menos siempre, es exigir mejor: con presencia, comprensión y límites sostenidos.
🌷 Y para ti, que acompañas
Tú también cargas con expectativas: hacerlo bien, llegar a todo, sostener sin cansarte. Y cuando nada fluye, es fácil pensar que estás fallando.
Un recordatorio suave: revisar expectativas no es rendirse, es cuidarse. Y cuidar el vínculo ahora es una inversión enorme para después.
No necesitas que todo funcione perfecto. Necesitas estar disponible, humana y presente.
🌾 Un cierre para respirar
A veces no hace falta empujar más fuerte, sino mirar con otros ojos. Cuando lo que esperamos se ajusta a lo que pueden, aparece algo muy valioso: calma, cooperación y confianza.
La Disciplina Positiva nos recuerda que educar no es acelerar procesos, sino caminar al lado.
💬 ¿Te resuena este desajuste entre lo que esperas y lo que está pudiendo ahora tu peque? Os leemos con cariño 🌻





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